Casa de Dios
Edificó allí un altar y llamó al lugar El-betel (Casa de Dios), porque allí se le había revelado Dios cuando huía de su hermano. GÉNESIS 35:7
Adoración
El Bethel, sé que todo lo puedes y que ningún propósito tuyo puede ser frustrado. Has revelado tu poder y tu fuerza de innumerables maneras. Los cielos hablan de tu gloria. Los cielos muestran tu maravillosa artesanía. Día tras día siguen hablando, y por la noche te dan a conocer. Hablan sin decir palabra, y su voz es silenciosa en los cielos, pero su mensaje llega a todos los que estamos en la tierra. Porque desde la creación del mundo, tus atributos invisibles -tu poder eterno y tu naturaleza divina- se han visto claramente, siendo entendidos a través de lo que ha sido hecho. Te has revelado a todos nosotros, El Betel, y te alabo por lo que eres.
Confesión
El Bethel, confieso que no siempre te veo cuando te revelas a mí. No siempre me quedo asombrado ante la complejidad de tu creación. No logro maravillarme ante la profundidad de tu sabiduría. Perdóname por las veces que te has revelado a mí y, sin embargo, he preferido mirarte con ojos terrenales que con discernimiento espiritual. Haz que mi amor abunde cada vez más en conocimiento y profundidad de discernimiento, para que sea capaz de discernir lo que es mejor y pueda ser puro en mi reconocimiento de ti.
Acción de Gracias
El Bethel, gracias por darte a conocer a mí. Gracias por residir en mí por la muerte, sepultura y resurrección de tu Hijo, Jesucristo, que permitió a tu Espíritu Santo hacer de mi espíritu tu casa. Mi cuerpo es ahora templo del Dios vivo. Mi vida es Betel, donde tú habitas, y aun así me esfuerzo por tomar mis propias decisiones a pesar de tus deseos. Gracias por tu paciencia y tu misericordia al habitar en mí y conmigo.
Súplica
El Bethel, habita en mí. Establece tu morada en lo más profundo de mi alma. Que tus palabras habiten en mí para que las conozca y viva de ellas y para ti. Revélame el pecado que debo confesar y del que debo apartarme para ser puro y sin mancha a tus ojos. Muéstrame la mejor manera de honrarte a través de este templo que has erigido en mí. Guíame para que como tu casa-betel, pueda glorificarte con todo mi ser.
Tomado y adaptado del libro Praying Through the Names of God, de Tony Evans.

